Este es un escrito que hice ya hace un tiempito tenia como objetivo otro momento pero, pues que carajo publiquemoslo igual creo que me quedó lo mas de chusco
El silencio no es una opción. Para la sociedad colombiana el silencio no es una opción frente a las acciones gubernamentales que los afecta directamente justificadas bajo el supuesto “Estado de opinión”. Pero para este caso especifico para nosotros los estudiantes, el silencio no es una opción, ahora cuando el gobierno quiere transformar la universidad en parte del campo de batalla de una guerra que no queremos. No podemos callar al ser testigos de cómo el gobierno traslada su responsabilidad sobre el conflicto a los estudiantes universitarios y todo por el módico precio de 100 mil pesos. La autonomía del los estudiantes universitarios como de cualquier otro colombiano no puede ser manipulada cuando al gobierno le venga en gana, no se le puede pedir a los estudiantes involucrarse en el conflicto, cuando muchos de ellos que han estado involucrados desde mucho antes han sido tildados de “terroristas”.
Los estudiantes, al igual que la sociedad civil colombiana somos algo más que una simple suma de individuos, somos más que peones de la nación, nuestro compromiso con Colombia va más allá de una lealtad incuestionable con el gobierno de turno. La nación no la constituye los entes estatales representados por el presidente, esta se construye a partir de las acciones de todos nosotros, y si de verdad creemos que se puede construir una mejor nación debemos tener unas reglas de juego básicas que nos permitan avanzar como sociedad multicutural y plurietnica que decimos ser. Una de estas reglas es que las personas no tienen un precio, no se puede querer pagar por la voluntad de las personas y mucho menos usar la violencia con estos fines.
Hablar, discutir, argumentar son los verdaderos fundamentos de una democracia, y no como lo han intentado mostrar en estos ocho años de gobierno en donde se aboga por la voz de las mayorías, cuando en realidad habla es la voz del poder de un poder que en Colombia puede simplificarse en dos simple palabras “plata o plomo.” En este contexto el silencio no es una opción, y no lo es para nosotros los estudiantes, que supuestamente integramos lo que llaman la academia, porque el conocimiento es una herramienta de acción, sino no somos capaces de usar lo que tenemos para abogar si no es por una nación aunque sea por nosotros mismos por lo que nos afecta, entonces queda una simple pregunta ¿el conocimiento para qué?
El silencio no es una opción mucho menos ahora que supuestamente “el estado de opinión” reina en el país, para demostrar que hay más voces además de la de las mayorías o más bien de la de los poderosos. El silencio no es una opción porque ya muchas voces han sido acalladas a punta de bala, porque aunque somos pocos nuestras demandas no pueden ser ignoradas, porque el silencio ya ha causado suficiente sufrimiento en la historia colombiana. y sobre todo el silencio no es una opción, porque el valor de nuestra voz no puede ser medida en plata o sangre.
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