last Christmas

un poco de desespero me ataca fuertemente y un compañero me enseñó alguna vez que en estas ocasiones nada más hay por hacer que lo que a uno le sirva y lo haga sentir bien.

el tiempo, esfuerzo, energía que debería invertir en causas más nobles o más urgentes lo invierto escribiendo tristes pataletas de una persona que no ha logrado enfrentarse a sí misma que sigue huyendo, que sigue sonriendo y callando.

un sentimiento de despojo de mi propio cuerpo de mi propio ser, una vida dejada al olvido, un ente sin ton ni son.

las palabras perdieron su encanto, me fastidia tener que expresarme de este modo pero es el único que tengo, es lo único que se hacer o eso creo, y la vida sigue y las manos se duermen antes que yo y el corazón arrugado intenta decirme algo.

cada melodía, cada color, cada olor, despierta sensibilidad, el cuerpo se retuerce de emoción, está vivo, pero yo no estoy para disfrutarlo, simplemente es una inyección de sensación que me aturde y llega hasta estos ojos que cada vez se acostumbran más al llanto.

y de nuevo se encuentra esas palabras tan poco consoladoras que a los ojos de los demás son de auto compasión y de victimización, y las cuales simplemente reflejan un estado un momento, un lugar en en el espacio tiempo en el cual, mi cabeza quiere estallar en mil pedazos y yo simplemente quiero volverme a sentir vivo, sentirme persona, sentir parte de algo y no un simple errante.

ya me confundí y no se que decir cada vez que tecleo siento algo raro en los dedos, como que se entumen y no quieren continuar con su labor, es incomodo, es algo que ya no quiero hacer más.